jueves, 26 de abril de 2012

Ese deseo irrefrenable...

... de deslizarme entre tus sábanas...

    ... de dibujarte con mis dedos...

        ... de borrarte con mi lengua...
            
            ... de cabalgarte hasta quedarme sin aliento...




 (Photographer: Vincent Dixon)

miércoles, 21 de abril de 2010

No me canso...



Me dejo caer sobre tu pecho,
envuelta en un aroma de sudores y flujos;
con el cabello enredado entre tus dedos
y tus piernas enredadas con las mías.

¡No puedo más!, susurro.

Pero siento tu respiración entrecortada
y tu corazón latiendo aún a mil por hora,
tus dedos recorriéndome la espalda
y tu polla resucitando dentro de mí.

Y basta un movimiento de tus caderas
para encenderme una vez más.
Siempre ardiendo, siempre dispuesta
a devorarte de nuevo con mi lengua.

¡No puedo más!, susurro.

Pero no me canso
de deshacerme entre tus manos,
mientras me embistes de nuevo,
follando en una danza de pasos infinitos.


(Gracias, Lujuria, por dejarnos entrar en el Callejón del Deseo)
http://callejondeldeseo.blogspot.com/

jueves, 14 de enero de 2010

El amor: hay que hacerlo




De la pulverización de una rosa,
del reverso de la piel de los ángeles,
de multiplicar mi aliento por tu saliva,
mi sudor por tu sexo, mis manos, mis manos…
por tu increíble gesto cuando tocas el cielo.

De eso, de eso quiero…

De la fotosíntesis del deseo,
de tu cuerpo haciendo saltar mis alarmas de incendio,
de tu mirada, que es dulce cuando dulce
y sexo cuando sexo…

De eso, de eso quiero…

De dinamitar prejuicios, derribar barreras,
derrocar a todos los reyes de la pena,
de ese leopardo rojo que anda suelto en tus venas,
de las palabras que derriten cadenas,
de eso, de eso quiero…

El amor, el amor… no se puede otra cosa que hacerlo.

(Alejandra Menassa)

martes, 24 de noviembre de 2009

Mulberry Street

Dicen que arrodillarse es humillante.

Que es esta posición la del vencido,
del sumiso, del vil, del que renuncia
a la última esperanza de salvarse.

Que estar arrodillado en una calle,
en un templo o salón, afrenta incluso
a aquel que lo contempla y no lo impide.

Como afrenta una bomba que no estalla
a quien confiaba actuara su explosivo.

Sí. Es innoble actitud arrodillarse
delante de otro ser, cuando el sujeto
es pasivo. Mas no si éste es activo.

Porque hay una excepción en que es victoria,
gozo y satisfacción esta postura:
cuando el sexo la exige ansiosamente.

Entonces es divino arrodillarse.

(José María Fonollosa)